Planeta rocoso: qué es, ejemplos y diferencias con los gaseosos
Todo sobre los planetas rocosos del sistema solar: qué son, cuáles son, cómo se formaron y en qué se diferencian de los gigantes gaseosos.
OBJETOS CELESTES
Atacama Stargazing
5/1/20262 min read


¿Qué es un planeta rocoso? Definición y características
Un planeta rocoso —también llamado planeta terrestre o telúrico— es un cuerpo planetario compuesto principalmente de silicatos y metales, con una superficie sólida bien definida. A diferencia de los gigantes gaseosos como Júpiter o Saturno, que son mayoritariamente hidrógeno y helio, los planetas rocosos tienen núcleos metálicos (principalmente hierro y níquel), mantos de silicatos y, en los casos con actividad geológica, cortezas diferenciadas.
La Unión Astronómica Internacional (IAU) no define formalmente una categoría separada de "planeta rocoso", pero el concepto está bien establecido en la literatura científica. En nuestro sistema solar, los cuatro planetas interiores —Mercurio, Venus, Tierra y Marte— son planetas rocosos. Fuera del sistema solar, los exoplanetas rocosos son objeto de búsqueda prioritaria por las principales agencias espaciales del mundo.
Cómo se forman los planetas rocosos
Los planetas rocosos se forman en las regiones internas de los discos protoplanetarios que rodean a las estrellas jóvenes, donde las temperaturas son demasiado altas para que los volátiles (agua, metano, amoníaco) condensen en hielo. El proceso tiene cuatro etapas principales:
Acreción de planetesimales
En el disco de gas y polvo que rodea a una estrella recién formada, los granos de silicatos y metales colisionan y se agregan gravitacionalmente. En decenas de miles de años se forman planetesimales de kilómetros de diámetro. Estos cuerpos evolucionan hacia embriones planetarios de cientos a miles de kilómetros en unos pocos millones de años.
La diferenciación: núcleo, manto y corteza
Cuando un embrión planetario supera cierto tamaño, su calor interno (por impactos y desintegración radioactiva) funde el material. El hierro, más denso, se hunde hacia el centro formando el núcleo metálico. Los silicatos más ligeros ascienden formando el manto. Este proceso de diferenciación es el que explica la estructura interna en capas de todos los planetas rocosos conocidos.
Los planetas rocosos del sistema solar: datos clave
Mercurio: el mundo extremo
Con un diámetro de 4.879 km (38 % del terrestre), Mercurio es el planeta rocoso más pequeño del sistema solar. Su núcleo de hierro representa el 85 % de su radio total —una proporción récord que los modelos actuales no explican del todo. Sin atmósfera significativa, sus temperaturas oscilan entre -180 °C en la noche y +430 °C en el día. La misión BepiColombo (ESA/JAXA), en tránsito hacia Mercurio, llegará en 2025 para responder estas preguntas.
Venus: el planeta invernadero
Del tamaño similar a la Tierra (diámetro 12.104 km, 95 % del terrestre), Venus es el planeta más caliente del sistema solar con 465 °C en superficie, más cálido que Mercurio a pesar de estar más lejos del Sol. La causa: su densa atmósfera de CO₂ (92 veces la presión atmosférica terrestre) produce un efecto invernadero extremo. Su rotación es retrógrada y extremadamente lenta: un día venusiano dura 243 días terrestres.
La Tierra: el estándar de referencia
Con 12.742 km de diámetro y densidad media de 5,51 g/cm³, la Tierra es el mayor planeta rocoso del sistema solar. Su característica más relevante es la hidrosfera: el 71 % de su superficie está cubierta por agua líquida, posible gracias a la combinación de temperatura, presión atmosférica y campo magnético generado por su núcleo externo líquido de hierro.
Marte: el candidato a segunda Tierra
Con 6.779 km de diámetro (53 % del terrestre) y gravedad de 0,38 g, Marte tiene evidencia de agua líquida en el pasado: cauces fluviales, valles tallados por inundaciones catastróficas y minerales que solo se forman en presencia de agua. Hoy su presión atmosférica (0,6 % de la terrestre) impide el agua líquida en superficie. El rover Perseverance de NASA busca actualmente biomarcadores en el cráter Jezero.
Exoplanetas rocosos: la búsqueda de otro planeta habitable
Los telescopios Kepler y TESS de NASA han catalogado miles de exoplanetas rocosos. Los criterios para identificarlos incluyen su radio (generalmente inferior a 1,6 radios terrestres) y su densidad estimada a partir de la masa determinada por velocidad radial. Algunos ejemplos notables:
Próxima Centauri b: a 4,24 años luz, orbita en la zona habitable de Próxima Centauri (una enana roja) con un período de 11,2 días terrestres. Tiene masa estimada de 1,17 masas terrestres. Sin embargo, las fuertes llamaradas de la estrella madre hacen cuestionable su habitabilidad.
TRAPPIST-1d, e, f: tres de los siete planetas rocosos del sistema TRAPPIST-1 (a 39 años luz) orbitan en la zona habitable de su estrella. Son los candidatos a planeta habitable mejor estudiados hasta la fecha por el telescopio espacial James Webb.
Los planetas rocosos bajo el cielo del Atacama
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Los planetas rocosos del sistema solar, visibles a ojo desnudo desde Atacama
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